"Cuando despertó, ya no era humana"
¿Se puede ser tan llorona, cobarde, triste, depresiva? ¿Dónde estuve todo este tiempo?
Una buena parte de mi vida está repartida en testimonios electrónicos donde lo único que veo es una persona amargada, quejumbrosa... me sorprende haber conseguido amigos con ese carácter. Creo que en eso se fue mi adolescencia.
Ahora tengo 23 años. Sí, la querida Mía me ayuda a "sublimar el estrés por medio de una eliminación violenta (o expulsión violenta) de las cosas que me molestan" jajaja
Pero ya no. No soy esa llorona quejosa. Será que el haberme graduado y tener un trabajo me han dado seguridad. O tal vez sólo sea el sello de la madurez. No lo sé.
Repaso algunas cosas de mi vida, de este año y en general. Creo que el sello de 2013 fue aprendizaje. Aprender a vivir en el mundo real fuera de la esfera ñoña-académica. Al parecer, vivir de forma correcta en el mundo implica ser capaz de pararse frente a un auditorio, contar mentiras y convencerlos de ellas.
Encuentro en mis devaneos por algunos lados frases que escribí, incluyendo el deseo de mi madre en mi cada vez más lejano décimo cumpleaños, donde me deseaba que la década de los 10 a los 19 fuera la mejor de mi vida. No niego nada, pero creo que fue todo menos "lo mejor". Tengo más esperanza en mis veintes. Vivo el sueño adolescente, vivo por mi cuenta, puedo pagar mi alcohol (jajaja, solo una vez al mes), conozco gente e incluso me doy el lujo de rechazar zorras. (Zorra, dicese de la persona que ofrece sus servicios y/o favores a cualquier persona que se le acerque. Aplica para género masculino y femenino).
En resumen, creo que he dejado de ser una llorica.
Bienvenida al mundo real.
Los veintes, esa bella etapa donde te avergüenzas de lo dicho/hecho en la década anterior.
De las cosas que no lamento: mi viaje con Ana. Ahora hasta me empiezan a decir "delgada" Y ya no restrinjo tanto. La vida laboral te mantiene activo jeje.
Y ahi seguimos. Ya voy para 7 años en este bonito mundillo (de forma esporádica, pero ahí ando).
Y ahí seguimos. Que siga la mata dando.

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